Concurso de Poemas
Stanbrook
Mercedes Rodríguez García-Olías
Arribó un barquito carbonero, oscuro y destartalado
y cargadito de mucho espanto y mucho duelo
el 28 de Marzo de 1939 se hizo a la mar,
a la mar que espera una esperanza.
Más de tres mil vidas se alzaron a su puente
asustadas gaviotas, en su envoltura anidaron presurosas.
El peso de casi cuatro mil miedos y dolores, lo escoraron
hasta alcanzar esa imagen desvalida de buque atribulado.
¿Cuánto llanto pudiste cargar barquito
aquella primavera en tu cubierta,
cuánto último adiós, cuánta tristeza?
Un capitán escocés, acaso corazón pirata, sorteó las bombas,
brujuleó amenazas y temores y a la mar se dio,
a la mar que sueña una esperanza,
cargadito con casi cuatro mil banderas rotas.
¿Le llamaremos héroe o loco por esas vidas que arrebató a la muerte?
No zozobró su bendito corazón corsario, no rindió su pabellón
ante el fuego y la ignominia y se hizo a la mar, a la mar
con su cosecha de penurias y alegrías.
¿Cuánta esperanza pudiste cargar, Stanbrook,
aquella primavera de Marzo en tu cubierta,
cuánta desesperación, cuánta tristeza?
¡Qué estampa de desarraigo, de decrepitud, de herrumbre!
borrones y cuentas nuevas en un lienzo de lágrimas oscuras.
Carbonero y renegrido llegó un día de Marzo al Puerto de Alicante
y partió engañando a la vergüenza, ahíto de coraje y de bravura.
Temeraria, bucanera fue su negra entraña carbonera
y negro, negrísimo el humo que vomitaron sus calderas.
Preñado de ansias libertarias, se dio a la mar, a la mar
que sabe de locuras y esperanzas.
¿Cuánto horizonte pudiste cargar sobre tu piel, barquito Stanbrook
aquel día de Marzo amaneciendo ya la primavera,
cuánta desventura, cuánta alma y esperanza?
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